Home / Noticias / La faena taurina no es obra protegida por propiedad intelectual

La faena taurina no es obra protegida por propiedad intelectual

“Mano izquierda al natural cambiándose de mano por la espalda sin moverse. Luego liga pase cambiado por la espalda y da pase por la derecha. El toro sale suelto y el torero va hacia él dando pase por alto con la derecha”. Es la faena taurina sobre la que se pronunció el pasado 10 de abril, el Juzgado de lo mercantil número 1 de Badajoz, resolviendo si podía o no ser constitutiva de obra protegida por derechos de Propiedad Intelectual. 

El demandante, torero pacense, solicitó la inscripción de su faena en el Registro de Propiedad Intelectual de Badajoz, siéndole denegada. Ante esta resolución, se dirigió a los tribunales pidiendo que se reconociera la faena como obra original, protegida por derechos de autor.  

En esta sentencia el juzgador realiza un cuidado análisis sobre lo que pueda entenderse como obra protegida por derechos de Propiedad Intelectual, deduciendo en primer lugar qué califica nuestra legislación como obra: aquella que sea original, que “sea creación de su autor y ostente personalidad y relevancia”. Haciendo referencia a las dos concepciones de originalidad, subjetiva y objetiva, que jurisprudencia y doctrina han venido construyendo, se decanta por el punto de vista objetivo. 

Según se desprende de los fundamentos de la Sentencia, el primer motivo se basa en los problemas que plantea la originalidad subjetiva, toda vez que ésta considera como original aquella obra en que se percibe la personalidad del autor, lo cual hoy en día con la creciente utilización de las nuevas tecnologías en la creación artística, deduce la sentencia, es cada vez más improbable, puesto que la intervención del autor va disminuyendo. Sin embargo, la originalidad aplicada desde la perspectiva objetiva, parece más adecuada a ojos del juzgador, que para argumentar su decisión cita, entre otras, la Sentencia del Tribunal Supremo de 24 de junio de 2004 en el siguiente pronunciamiento: 

"Según autorizada doctrina científica, el presupuesto primordial, para que la creación humana merezca la consideración de obra, es que sea original, cuyo requisito, en su perspectiva objetiva, consiste en haber creado algo nuevo, que no existía anteriormente; es decir, la creación que aporta y constituye una novedad objetiva frente a cualquier otra preexistente: es original la creación novedosa, y esa novedad objetiva es la que determina su reconocimiento como obra y la protección por la propiedad intelectual que se atribuye sobre ella a su creador. En cualquier caso, es exigible que esa originalidad tenga una relevancia mínima." 

La juez viene a destacar la recognoscibilidad y diferenciación de la obra como factores determinantes de su carácter original, subrayando la importancia de la altura creativa como criterio decisivo, siendo considerados la habilidad física o la dificultad de la faena totalmente irrelevantes en sede de derechos de autor. Para justificar los argumentos, además de citar la legislación de Propiedad Intelectual (concretamente el artículo 10 del Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, que define el concepto de obra), se refiere a la Ley de Protección Jurídica de Diseño Industrial, 20/2003, "a grado de creatividad y de originalidad necesario" para ser protegido como obra artística”.  

En definitiva, distingue los meros “productos de arte” de las obras originales que, como requisito fundamental implican que se haya creado “algo nuevo” y que revista la “altura creativa suficiente”. Excluyendo del concepto de obra todo aquello que, por ser “parte del patrimonio cultural común de la sociedad”, esté consagrado al acervo popular. 

Todo ello, puesto en relación con la faena taurina que se pretende registrar, hace concluir que en efecto no puede considerarse como tal obra original, en tanto en cuanto la mera impresión del particular estilo del diestro no es relevante, puesto que como es sabido, los estilos no pueden ser objeto de protección por Propiedad Intelectual. Se expone un paralelismo entre el toreo y los partidos de fútbol, ambos considerados como deportes reglamentados, citando los argumentos expuestos en la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 2011, “Caso Murphy” en remisión al “Caso Infopaq”, “considera  que “las obras protegidas deben constituir una “creación propia de su autor” y este criterio  no se cumple en el caso de los partidos de fútbol, al estar delimitados por reglas de juego  que no dejan espacio a la libertad creativa en el sentido de los derechos de autor”. 

Respecto al argumento del demandante, “el torero es al mismo tiempo interprete y creador al imprimir su propia personalidad en la combinación y ritmo de su obra”, se dirime que para que exista interpretación, entendida como derecho conexo de Propiedad Intelectual, tiene que existir una obra preexistente, lo que en este caso no ocurre.

No podemos olvidar la importancia que en este pronunciamiento se otorga al toro como factor condicionante para el resultado de lo que se pretende registrar como obra fruto de creación intelectual humana. Así mismo, destacamos la calificación como “indeseable” las consecuencias que se derivarían de la inscripción de una faena taurina en el Registro de la Propiedad Intelectual, puesto que ningún torero podría replicar los movimientos descritos en ella.

Por último, para descartar totalmente la existencia de derechos de autor sobre una faena taurina, la juez pone de manifiesto la imposibilidad de que el diestro ostentara derechos morales sobre la misma, puesto que “no pueden ser ejercidos por el torero pues no puede modificar su faena, no puede acceder al ejemplar único y raro de la misma, decidir si ha de ser divulgada y que en que forma,(…), ni retirarla del comercio por cambio de sus convicciones, etc.”.

Estamos seguros de que esta sentencia va a dar mucho que hablar, dentro y fuera del mundo taurino.

 

Date de Alta en nuestro ABRIL INFORMA
Agente de la Propiedad Industrial Colegiado