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Los enlaces no se consideran actos de comunicación pública, ¿o sí?. Asunto C-466/12 Svensson Vs Retiever Sverige.

Recientemente, el TJUE ha publicado la esperada sentencia en el asunto C-466/12, dando respuesta a la petición de decisión prejudicial planteada por el Tribunal de Apelación de Svea (Suecia), en el marco del procedimiento surgido entre periodistas del periódico sueco Götebors-Posten y la empresa Retiever Sverige que gestionaba una página de internet dedicada a la facilitación de links a los artículos publicados en la página de dicho periódico, sin haber solicitado previamente su autorización.

El objeto principal de dicha decisión era la interpretación del artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2001/29/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de mayo de 2001, relativa a la armonización de determinados aspectos de los derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor en la sociedad de la información, que viene a recoger el derecho exclusivo de los autores a autorizar o prohibir cualquier comunicación al público de sus obras,  incluida la puesta a disposición del público. En resumen, se preguntaba al TJUE si un enlace a un contenido protegido por derechos de autor es o no un acto de comunicación pública.

Pues bien, el TJUE declara que:

“El artículo 3, apartado 1, de la Directiva 2001/29/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de mayo de 2001, relativa a la armonización de determinados aspectos de los derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor en la sociedad de la información, debe interpretarse en el sentido de que no constituye un acto de comunicación al público, a efectos de dicha disposición, la presentación en una página de Internet de enlaces sobre los que se puede pulsar y que conducen a obras que pueden consultarse libremente en otra página de Internet.”

A pesar de que a priori pudiera entenderse que los links no constituyen un acto de comunicación pública, la realidad es más bien la contraria, a la vista de las matizaciones que el propio TJUE realiza a lo largo de su sentencia.

Como señala el TJUE el concepto de comunicación al público requiere la existencia de dos elementos acumulativos:

  • Un “acto de comunicación” de una obra, bastando para ello que la obra se ponga a disposición de un público, de forma que puedan acceder a ella, llegando a la conclusión de que en el caso concreto enjuiciado, el hecho de facilitar enlaces sobre los que se puede pulsar y que conducen a obras protegidas debe calificarse de “puesta a disposición” y, en consecuencia, de “acto de comunicación”.
  • La comunicación a un “público”, entendiendo como público a un número indeterminado de destinatarios potenciales e implica un número considerable de personas.

De este modo, un acto de comunicación como el realizado a través de una página de enlaces a terceras páginas, se dirige al conjunto de usuarios potenciales de dicha página, es decir, a un número indeterminado y considerable de destinatarios, y por tanto realiza una comunicación a un público.

Ahora bien, recogiendo la doctrina sentada por el TJUE (Asuntos C-306/05; C-136/09, y C-607/11) exige que para que dicha comunicación pueda ser incluida en el concepto de comunicación al público, la comunicación se dirija a un “público nuevo”, entendiendo por tal, “un público que no fue tomado en consideración por los titulares de los derechos de autor cuando autorizaron la comunicación inicial al público”, como sucede en el supuesto enjuiciado en el que los contenidos en cuestión habían sido previamente puestos a disposición del público, de manera libre y gratuita y con la previa autorización de los autores.

Por el contrario, será un público nuevo si el enlace permite a los usuarios eludir medidas de restricción establecidas por la página en la que se encuentra en contenido original.

Llega incluso a afirmar el TJUE que esta conclusión no se verías afectada por el hecho de que los internautas pulsen sobre el enlace de que se trate y la obra aparece dando la impresión de que se muestra en la página en la que se encuentra el enlace mientras que dicha obra procede en realidad de otra página, actividad conocida como “framing”. Sin embargo, el TJUE no entra a valorar si el framing puede o no infringir derechos de propiedad industrial  o incluso dar lugar a actos de competencia desleal. Actos que son muy probables que se produzcan con dicha práctica, pues dicha actividad supone, cuanto menos, un aprovechamiento de los esfuerzos de la página enlazada.

A pesar de los intentos de aclaración y matización del TJUE, esta sentencia va a dar lugar a numerosas interpretaciones, dada la indeterminación de la expresión “público nuevo”, que cada tribunal nacional tendrá que interpretar y aplicar a supuesto similares, pero no idénticos, pensemos por ejemplo, en el supuesto en el que el contenido es puesto a disposición de manera libre y gratuito en una página dirigida a un sector profesional concreto, ¿es o no un público nuevo los potenciales usuarios de una página web dirigida a profesionales de un sector absolutamente diferenciado en el que se incluye un enlace al contenido en cuestión?

Lo que sí parece claro, al menos de momento y hasta que sean repuestos los asuntos C-279/13 (More Entertainment) y C-348/13 (BestWater International), es que los enlaces a contenidos puestos a disposición sin autorización de los titulares, sí son actos de comunicación a un público nuevo, y por tanto una infracción de los derechos de propiedad intelectual de sus titulares.

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